En Señorío de Olivenza, para la curación de los jamones, éstos se trasladan a un secadero natural en el que
la humedad y la temperatura se controlan principalmente mediante mecanismos de ventilación. La temperatura oscila
entre los 15º y los 30º C durante los meses que dura el secado.
En este tiempo, el jamón continúa deshidratándose
y también tiene lugar el sudado (difusión de la grasa entre las fibras musculares que permitirá retener el aroma
una vez impregnadas).
El sabor final y los aromas se empiezan a generar en esta etapa, gracias a una serie de alteraciones
producidas en las proteínas y las grasas del jamón.
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